Confesaré que Clemente había conseguido enternecerme y pensar que es buena gente. No dudo que tiene su corazoncito y que con los años ha cambiado, pero hay algo en él que lo supera, sobre todo cuando comparece en rueda de prensa. Yo creo que ‘le pone’ estar ante los periodistas, además de que es un personaje nervioso. Lo noté ayer especialmente raro. Llevaba una semana en plan bromista, muy suelto. En ese plan le metieron cuatro en el Bernabeu, pero en el fondo su reto era el Camp Nou. Quiso relajar el ambiente culé diciendo maravillas del Barça y preparó el terreno para desquiciar a los azulgranas. Luego en rueda de prensa se puso a hablar de ricos y pobres (Barça y Athletic) en relación al incidente entre Gurpegui y Deco y habló de señorío. Vale, está bien pedirlo, ¿pero él? ¿Un seleccionador que ha sido un dechado de broncas con periodistas de diversos medios? Parecía que había aprendido y vuelve a las andadas. Cuando uno habla de señorío y pide que los jugadores lo cumplan, no tirando de los pelos (caso Deco) o escupiendo (al parecer Eto’o) no puede luego decir que esto último lo hacen quienes bajan del árbol, en clara alusión a los monos, porque, él no es tonto, y lo dijo porque Eto’o es negro. Se le escapó por los nervios, que trataba de contener (estaba rarísimo, ya digo), pero ahora no puede venir con excusas de mal pagador, de que hubiera dicho lo mismo de un blanco. Se le fue la olla y le traicionó su subsconciente racista, que un personaje público tiene, como mínimo, el deber de controlar. Lo que hizo Deco (y Gurpegui, también) y Eto’o estuvo fatal y merecen una llamada de atención del club, pero lo de un señor que pasa la cincuentena y que lleva mucho bagaje a cuestas no tiene perdón. Está claro que no ha aprendido lo suficiente en el tiempo de desempleo y mal hará la Cope, por mucho que haya sido su colaborador, en esconder una actitud tan negativa para el fútbol. Desde luego parece poco católica su postura.