Salió el Barça bien colocado y armado para el partido de Valencia. Entrega, apoyos, concentración marcaban el partido. No había muchas ocasiones, pero jugaban en serio, con compromiso. Valdés hizo una parada de mérito, pero el propio portero en una nueva acción desafortunada, una cagada para hablar mal y pronto, que no es la primera y que no corresponde a un guardameta de un gran club, tiró el serio partido que estaban haciendo los azulgrana.

Anoche me acordé del escritor Luis Racionero, de las veces que ha advertido que no es portero para el Barça. Yo muchas veces pienso que exagera, pero en momentos como el de anoche o el de la primera vuelta contra el Valencia, Víctor demuestra que le falta todavía para ser el portero ideal para el club. Puede que lo sea, pero como no espabile y elimine esos errores infantiles, no le auguro muchos años defendiendo el marco.

Hay que decir que el juego del Barça no fue brillante, que se notaron las ausencias, que Oleguer estuvo muy fallón, que Van Bommel no coge la forma y juega muy lento, que al centro del campo le costaba enlazar jugadas, que con los laterales se jugó mejor, que el equipo puso mucho coraje y luchó hasta el último minuto, que Márquez debe recuperar el buen pase y llevar más cuidado porque con sus entradas pone al equipo en riesgo de quedarse con diez.

Me gustó Puyol, su garra, su concentración, su velocidad, todo. No sé cómo puede haber alguien que dude de él. Es magnífico. Eto’o estuvo fuera del ataque, retrasándose mucho, Ezquerro cumplió y de Giuly, sólo expresar que da lástima que se lesionara, sobre todo porque salió con ganas. Larsson casi todos los balones los tocó como había que hacerlo y Edmílson, aunque sigue siendo lento, achica mucho y es importante en el centro del campo.

Pérez Burrull, el árbitro, no pitó un penalti que le hicieron a Márquez y otro a Edmílson. Sancionó con tarjeta amarilla una entrada de Angulo, mucho más peligrosa que la que le costó la roja a Ronaldinho. Aunque técnicamente es mejor que Rodríguez Santiago arbitra según ambiente y resultado, como la mayoría. Los que estuvieron fenomenal fueron sus asistentes, que levantaron la bandera cada vez que la defensa blaugrana dejaba a los valencianistas en fuera de juego.

El Valencia, se ponga como se ponga la Brunete mediática, no es nada del otro jueves. No es equipo para ganar la liga. Por tanto no hay nada que temer. Con todas las bajas, el Barça mereció al menos el empate. Poco fútbol ofreció el Valencia por mucho que se venda que Sánchez Flores es un amante del espectáculo, el juego ofensivo y las milongas correspondientes.

(Ya creo saber por qué no le quitaron la tarjeta roja a Ronaldinho. Lo contaré en el siguiente post)

La fotografía es de www.sport.es