Como dice Epaminondas, deseo concedido. Nos tocó el Benfica y además el segundo partido, de la vuelta, en Barcelona. Luego, puede que el Milán, si le gana al Olympique de Lyon, y también con la vuelta en Barcelona. Me parece un buen sorteo, porque tarde o temprano te tienen que tocar huesos.

Todos mis deseos no han sido concedidos, porque hubiera sido bestial acertar todo el sorteo, pero lo básico que era el rival del Barça con el partido de vuelta en Barcelona ha sido una suerte.

Ahora bien, me da miedo una cosa, la relajación. Creer que está hecho porque Benfica sea considerado flojo. La prueba está en que han eliminado al Liverpool, que es un equipo muy correoso.

Hay que atarse los machos y alimentar la mentalización, porque si no, luego puede haber enormes lamentos.

No hay rival fácil, todo depende de cómo se afronten los partidos. El encuentro de Lisboa será difícil sin Puyol y sin Messi.

Hay que evitar pájaras y momentos de relajación, porque este equipo cuando se relaja es su propio rival. De ahí viene aquello que se dice de que el peor enermigo del Barça es el Barça mismo.

Y la eliminatoria nos trae la vuelta de dos ex azulgranas, uno estelar, el hombre de la Champions, Ronald Koeman, y el bullicioso y rápido Simao, que no triunfó en Barcelona por cuestiones que nunca entenderé, quizá porque era muy pronto para que viniera. En fin, yo estoy satisfecho ¿y vosotros?
(La fotografía de Simao es de www.elmundo.es)