Salió el Barça al campo de Osasuna con poco interés atacante de principio, quizá con el nuevo chip fabricado contra Zaragoza y Chelsea. Partido de mucha energía e intensidad por parte de Osasuna, que sobrepasó en muchas ocasiones los límites.

Mucha presión de Osasuna que apenas tiene peloteros delante, juego de fuerza, con el que el Barça se sentía incómodo. En esas que Valdés vuelve a cantar. Criticar a Víctor sé que sienta mal a muchos culés porque es verdad que salva partidos y es decisivo en muchas ocasiones, pero por mucho viento que hubiera ese fallo es de guardamenta de Tercera División.

Y lo que es peor, no es el primero. Que Valdés lo supera, que luego es de los que da la cara y habla a la Prensa, muy bien, pero no se pueden estar cometiendo errores de bulto con la asiduidad que le estamos viendo. Han sido que recuerde tres, dos ante el Valencia en otros tantos partidos y éste de Osasuna. Podría por lo menos reflexionar y darse cuenta que errores así son tan decisivos como sus paradas en el uno contra uno.

El Barça salió en la segunda parte a por todas. Se veía. Ronaldinho se echó el equipo a la espalda e intentó todo lo que pudo y se le vio con una gran energía y disposición, pese a las entradas que recibió. Muy bien Larsson, como siempre, regular Giuly, al que le falta todavía ritmo tras su lesión y bastante ausente –ya son varios partidos- Eto’o. Deco, bien, en su línea, así como el resto del mediocampo, en un partido muy físico.

Capítulo aparte merece el árbitro, Miguel Ángel Pérez Lasa. Mal, muy mal este juez con aires chulescos. De toda su actuación, lo peor no ha sido que se equivocara al sancionar penalti a favor de Osasuna, en un piscinazo de Milosevic, y que, como consecuencia, se quedara el Barça con diez, que es grave. Lo peor y es muy significativo es que Osasuna acabara el partido con once.

Pérez Lasa no protege el fútbol. Si había alguien que quería jugar este partido, que quería jugar el balón, ése era Ronaldinho, que recibió el doble de leña que contra el Chelsea. Pues el casi paisano de los rojillos permitió que pese a las tarascadas, ningún jugador de Osasuna acabara antes de tiempo en los vestuarios. Sí, en cambio, se fue Motta, con una roja directa, cuando la entrada que hace es con el balón de por medio.

Y en éstas me pregunto ¿ qué será de la teoría de la conspiración, explicada por el director de As, Alfredo Relaño, y los secuaces de la Brunete mediática?

¿Qué ha pasado para que el Madrid no pare de ser favorecido por los árbitros? El último ejemplo el sábado por la noche, con el penalti de Sergio Ramos. ¿Quién comete los pecados capitales?

Por último, destacar la garra, la entrega del equipo hasta el final, no dando por perdido el partido. La diferencia se ha recortado, pero después de ver a Valencia y Madrid el sábado, no hay por qué preocuparse. No son rivales, son segundones.

(La fotografía de Eto'o es de AP, y está extraída de www.elpais.es, la de Valdés es de www.elmundo.es, la de Pérez Lasa de www.as.com y la de Relaño, de www.telemadrid.com)