Cuando todo está a punto, cuando sabes que puedes, cuando llegas con facilidad, cuando el portero falla y no aciertas. Qué fastidio, qué desasosiego.

El Barça jugó serio pese a las bajas. Quiero destacar el buen papel de Motta y de Oleguer. Los portugueses no parecen pero algo tienen. No mucho eso sí, pero te pueden amargar con ese poco.

Se han escapado vivos, como se dice. Y da rabia, mucha. Porque se mantiene la incertidumbre y el sufrimiento. Los temores. Y si marcan en la vuelta… Y si seguimos con la racha de tirar al palo (¿el espíritu de Berna rondó por Lisboa otra vez?)….

El Barça circuló muy bien el balón, gracias, sobre todo, a Iniesta, Ronaldinho estuvo excesivamente marcado, aunque intentó las asistencias, Eto’o no empezó mal pero le pudo perder la ansiedad, sobre todo cuando se quedó solo ante el portero.. Apareció Van Bommel en los metros finales y también se quedó con la miel en los labios.

Si el Barça sigue así en el Camp Nou, la mala suerte no puede durar 180 minutos. Pero, ojo, habrá que estar igual de concentrados que contra el Chelsea.

No quiero dejar de alabar a Valdés, una vez más. Sigue en ese proceso de mentalización que hace grandes a los deportistas. Sacó balones peligrosos, salió cuando debía salir y blocó muy seguro. Cada vez lo veo mejor. Que no se descentre.

Y, en el lado opuesto, tengo que lamentar la actuación de Belletti. Es un auténtico peligro para el Barça. Está bien su calidad ofensiva, pero descontrola en exceso. Se va regateando alegremente y descuida las espaldas en momentos decisivos. No mide sus subidas y luego tiene problemas de cobertura. No está centrado y puede dar más de sí.

Quiero destacar, para el final, la extraña actitud de Rijkaard. Me sorprendió cómo se movía en el banquillo, con qué tensión e incluso en sus declaraciones post partido a Canal+ se medio mosqueó con la pregunta de Juan Carlos Nieto, un periodista normalmente correcto.

Hay quien piensa que está en esta eliminatoria muy picado con Koeman, por aquello de las querencias que existen en Barcelona hacia Tintín y por lo que se recuerda de que iba a ser el entrenador del Barça y finalmente fue Frank. La verdad es que he visto a un Frank casi desconocido.