Podemos estar satisfechos y optimistas, pero no gozosos. El gozo llegará en la vuelta si afrontamos el partido con la misma concentración y responsabilidad que hoy y si la suerte nos sigue acompañando en este juego de fallos que es el fútbol.

¿Partido táctico? Sí, dijo Carlo Ancelotti. No, contestó Frank Rijkaard.

El holandés, quitándose méritos, una vez más, afirmó, cuando le preguntaron si había ganado en la pizarra a su amigo, que por mucha táctica que pusiera en práctica si los jugadores no la “activan”, ya puedes poner todas las tácticas del mundo en juego que no sirve de nada.

Al Barça le acompañó de entrada que Gilardino fuera tan fallón y que un disparo dentro del área del Milán cerca del principio fuera al palo.

También le acompañó luego al Milan cuando Ronaldinho en un disparo mordido golpeó en el palo. Ay si entra… Ahora casi me atrevería a decir que estamos en la final. Pero aún no lo estamos, con el Milán desde luego que no.

Creo que todo el equipo hizo un trabajo muy serio y que mereció esta consagración deseada, ganando en un campo inexpugnable como el del Milan.

Este paso puede ser el símbolo de la madurez de este equipo, de esa madurez mostrada por un Andrés Iniesta al que cabe poner bien alto. Paso a paso se ha ido abriendo hueco el albaceteño y Rijkaard le ha ido dando juego con prudencia y está alcanzando nivel de jugador de gran club, ese paso que quizá le faltaba.

Ronaldinho parecía fallar demasiado para su categoría. Estaba apremiado, quizá por su responsabilidad, pero estaba, jo que si estaba.

En cuanto se soltó o lo soltaron un poco apareció, con dosis medidas pero qué dosis. Vaya pase a Giuly como el que no quiere la cosa, como el que manda la pelota fuera del jardín para no estropear las plantas, con puro desdén.

Y allí que llega un Giuly, incierto en la primera parte, para demostrar lo necesario que es para este equipo y para dejar claro que sigue teniendo una cualidad fundamental, además de su verticalidad, desmarque y velocidad: el disparo, ojo lo hizo con la izquierda, que no es la suya.

Hay que hablar de lo bien que se practicó el sistema defensivo, en líneas generales, aunque Márquez volvió a poner peligro con algunos errores graves, uno de los cuales costó la tarjeta de Puyol.

Eto’o, bien, peligroso, haciendo bien su papel y, resaltar, otra vez, a Víctor Valdés que ayer actuó de portero internacional, con dos espléndidas intervenciones que yo recuerde, dando por sentado que hay un guardameta de primer nivel.

Es como si algunos jugadores hubieran dado un paso adelante, de confirmación, de confianza. Esta noche los jugadores crecieron, los aficionados también, en orgullo. Falta la vuelta, para seguir creciendo hay que ser prudentes.

(La fotografía de Giuly es de www.diariosport.com y la de Ronaldinho, de www.marca.com)