Nunca deseé tan pronto que un partido acabara enseguida. Uno acepta sufrir, pero hay momentos que se dice a sí mismo “¿merece la pena tanta tensión?, ¿está el corazón preparado?

Todo, por fin, finalizó como esperábamos, pero ahora, de verdad, tengo flojera: valerianas, alguna cerveza y sobre todo la excitación por el 0-0 eterno me han dejado, una vez que todo acabó felizmente, como la seda, como si me hubiera tomado varios tranquilizantes.

No sé que minuto corría, de repente vuela el rubio le da con la cabeza y bate a Valdés. Vi segundo antes o al mismo tiempo la caída de Puyol. Mi mente no me dejó que me abatiera, rogué, supliqué, repetí en voz alta una y otra vez “¡falta, falta, falta, falta!”, igual, igual que en el penalti que lanzó el pobre Djukic en un final de liga victoriosa del Dream Team. Entonces pedía sin parar: “¡Lo para, lo para, lo para!” Y lo paró.

No sé quién me recogió la petición, si los Dioses griegos, una fuerza universal o San Antonio, patrón de las cosas perdidas, o quizá el ángel de la guarda del Barça. Lo cierto es que mi ruego fue oído y Markus Merkel, ese árbitro que pitó un inexistente penalti a favor del Chelsea en octavos, anuló el gol por falta a Puyol.

No quiero entrar en la polémica, puede que ni existiera, pero es que no la quiero ver repetida la jugada más veces.

Me quedo con el éxito, con la alegría de Samuel Eto’o pasando de protocolos al abrazar a Quique Guash, de TVE, me quedo con lo más grande, con el pase a la final, la quinta, en París y me quedo con la seriedad y rigor con que jugó el Barça. Pero no quiero sufrir más. Que el Barça gane la Champions, pero la gane con tranquilidad y desahogo. ¡Por favor!
Os añado el video de un aficionado culé que captó el ambiente del partido de anoche. No es perfecto, pero da idea del ambientazo que había en Camp Nou. Su autor es Dani F. S., de Barça Fan.

Lo mejor de la primera parte, gentileza de Balugranazone.com:

Lo mejor de la segunda parte, también gentileza de Blaugranazone.com:

(La fotografía es de www.diariosport.com)