A muchos culés Deco nos tiene intrigados. Hemos pasado de la admiración a la curiosidad, a la extrañeza. El brasileño, con pasaporte portugués, nos encandila por ser un jugador distinto. Técnicamente muy bien dotado, tácticamente con un cerebro muy ágil, con capacidad física para el robo de balón, sentido para marcar la pauta del partido y, dicen, que la traslación del pensamiento del entrenador al campo.

Deco, ese jugador imprescindible en una cita en el Bernabéu de la pasada temporada, ese futbolista que no debe faltar nunca, tiene en los últimos tiempos un comportamiento raro.

Además de bajar relativamente su rendimiento en algunos partidos (desde luego no lo digo por el del Espanyol), el centrocampista, al que peor le sentaron las rotaciones de entre todos los jugadores (fue el primero con Ronaldinho), no está participando en exceso en las celebraciones del título de Liga.

Al acabar el partido con los periquitos prácticamente se escondió y apenas se vio su cara en las tomas televisivas o en las fotografías publicadas por la prensa.

Durante la rúa azulgrana por las calles de Barcelona, se incorporó tarde al autobús. Alegó que tuvo que solucionar unos problemas de su mujer. Muchos hemos interpretado que este ‘bajón’ de juego, diría mejor irregularidad, obedece a problemas personales. Se habla de que se ha separado de su segunda mujer, extremo que queda algo en el aire con esa justificación del retraso de la rua.

Al margen de los problemas personales, que puedan ser o no verdad, en los que no quiero abundar, hoy he leído una especie de filtración en un blog, que explicaría esta actitud. El Barça tenía apalabrados los fichajes de Henry y Lampard más la venta de Deco. Éste se enteró y desde entonces está muy molesto con el club y con el entrenador.

También se apunta como motivo de esta actitud cierta enemistad con Rijkaard, pero al menos en lo público Deco habla bien del míster. En una reciente entrevista así lo deja claro. Dice que es el mejor entrenador que podía tener el Barça. Más o menos. Sin embargo, hay quien asegura que detrás de toda esta actitud está su segura marcha al final de la temporada. Muchos rumores, pues.

Yo quiero pensar más en positivo. Quiero creer que se trata de otra táctica más de este listo del fútbol, que está preparándose para la final de París y que por eso no quiere aparecer en primer plano y se reserva para la gesta que persigue, que es ganar su segunda Champions League. No olvidemos que el único jugador con experiencia ganadora en esta competición es él.
(La fotografía es de http://newsimg.bbc.co.uk)