Hace más de un año que vengo visualizando a Puyol elevando el trofeo de la Champions League,. la de las asas grandes. Llevo meses creyendo que es posible, confiado. En esa imagen lo veo gritar, veo al lado a Ronaldinho, a Eto’o y a todos los demás. Anoche la vi de verdad, mi imaginación se hizo realidad.

Busqué la confianza, aunque la tenía, y quise ser supersticioso.Me puse la camiseta naranja de MD que conmemoraba la Copa de Europa de Wembley, invité a un amigo a mi casa, que en momentos críticos de Champions había sido talismán, como lo fue el año pasado en el partido de Valencia de Liga.

Seguí la retransmisión del partido por Canal + porque me gusta más que TVE, pero llevo pensando un tiempo que al Barça le trae más suerte la televisión pública. Como el resultado no cambiaba, quise probar, para recuperar yo también el ánimo y puse La Primera. Y justo al cambiar, justo, marcó Eto’o. Son casualidades pero ahí están.

Luego, a la celebración local. Me bebí una botella de cava a morro, prácticamente yo solo, y salté sin parar, no paré de gritar, de intercomunicar mi alegría con todo tipo de culés, a los que me iba encontrando. Ronco perdido, recordé que no había llamado a mi padre, un culé, uno más, que siempre piensa que vamos a perder. Pese a lo mayor que está, a que apenas se comunica, lo noté expresivo y emocionado. No entendí ni papa por el ruido dela fiesta, pero nos intercambiamos emociones. Fue una pasada, fue bestial.

Ahora más tranquilo digo sobre el partido: No se equivocó Rijkaard no sacando a Iniesta desde el principio. Sé que de perder lo hubieran corrido a críticas. Vimos un gran Iniesta en la segunda parte, pero no sabemos que hubiera ocurrido si sale en el primer tiempo once contra once. Por la misma regla de tres, diríamos que estuvo muy lúcido con los cambios.

Quiero decir, aunque suene a contrasentido, que ¡bendito el fallo clamoroso de Valdés!, no me acuerdo si fue en Pamplona o Valencia, porque Víctor desde entonces se ha aplicado. No hay partido que no salga concentrado, no lo hay. Y ayer estuvo incomensurable. El mano a mano que le gana a Henry fue fabuloso, la parada que hace junto al palo, y cómo saca el balón, creo que al sueco, es extraordinario. Valdés: un asa de la Copa es tuya. ¿Eh, Luis Aragonés?

Eto’o dio el do de pecho, se fajó como nunca en grandes ocasiones y allí estuvo para empatar, para sacar de la oscuridad al Barça. Hermano, qué grande eres. Y una gran pena siento por la marcha de Larsson. Vaya dos asistencias que dio. Este tío no merece ser suplente, no. Quién se acuerda ahora de que saliera vestido en un periódico sueco con la camiseta de su próximo equipo. A este tío Laporta debería amarrarlo a una silla y no dejarlo marchar. ¿No se le puede convencer todavía?

Otro que estará exultante es Belletti. Saber que va a pasar a la historia como el jugador que marca el gol del triunfo de la Champions debe ser para él un motivo de orgullo, sobre todo después de ir entrando con dificultad en las alineaciones.

Y Ronaldinho. Hoy es el día que menos elogios recibirá Ronie. Pero nos olvidamos de algo, que gracias a lo que luchó por quitarse de en medio a tanto defensa, el Barça abrió huecos. Esta Champions es muy de Ronie, porque él nos ha abierto muchos muros, en las eliminatorias más difíciles. Y de todos los demás, de esa gran plantilla, donde todos reman en el mismo sentido, son un grupo, un gran grupo. ¡Felicidades!

Y aquí el video del gran momento:

(Las fotografías son de www.elperiodico.com)