Rosell, el salvador, el inmaculado hombre de los fichajes. El candidato perfecto para los nuñistas, que no se remueve contra estas adhesiones contra natura, pero sí llama arrogante a su antiguo amigo Jan Laporta.

Lo buscan como la joya de los candidatos posibles. Sus periodistas de cámara justifican la renuncia a presentarse a las elecciones: no es el momento, debe esperar.

Claro, porque no tiene votos. ¿Saldrá cuando no haya triunfos deportivos? Lo peor es que va perdiendo por el camino más votos. Ese ataque a Laporta se aleja de su condición de elegante, intachable cuando formaba parte de la candidatura y luego gestionaba con aplausos de una de las prensas más agradecidas, la deportiva, los fichajes.

¿Desde cuando la noticia es que un tipo no haga algo? Pues Rosell ha confirmado la no noticia más buscada en el ambiente culé. Será que es verano. Será.