Cómo me gusta defenderlo. Me gusta casi más que elogiarlo. Admito que puede ser una cuestión de simpatías. Y eso que no lo conozco. Txiki Beguiristain ha hecho este verano, con la anuencia de Rijkaard, unos magníficos fichajes.

Empezando por Gudjohnsen, un jugador muy versátil, rápido, complementario, técnico, que ha venido, para mí, a buen precio. Y ha esperado sigiloso hasta finales de julio para completar la plantilla con dos grandes futbolistas que suponen un plus para el Barça: Thuram y Zambrotta.

De momento, sus críticos han callado. Atisban alguna crítica, pero lo hacen con que si son caros, pero no se atreven a desdeñar el acierto, porque no pueden. Thuram es un tipo muy experimentado y con gran físico, aunque tenga 34 años y... Zambrotta. Bueno, Zambrotta es que es indiscutible. Es un pedazo de jugador, de esos que te pasas el Mundial pensando: ¡Cómo me gustaría que jugara en el Barça! Y lo tienes aquí y no terminas de creértelo. Porque es buenísimo. Creo que diría que más ilusionante que Cannavaro, a pesar de que éste es buenísimo. Pero Zambrotta es que es brillante y entusiasma más por su estilo atacante.

Pues, enhorabuena Txiki, has hecho muy bien el trabajo.