Menudo fichaje envenenado que hizo el Barça dirigido por Gaspart. No sólo pagó un pastón, no sólo se trajo a un buen futbolista (tampoco una estrella) sino que se trajo un gran problema, que es su representante, Cabrera Brizuela.

Según informa hoy El Periódico, Saviola no ha ido al PSV, y probablemente a otros equipos, porque este supuesto representante (a mí no me gustaría que me representara un tipo como éste) ha pedido prima de fichaje de siete millones de euros a los equipos que se han interesado por llegar libre a su nuevo club.

En el Barça estaban escamados de que un jugador como él no tuviera ofertas de equipos, después de haber hecho un Mundial relativamente bueno. Y han encontrado que el problema, de nuevo, se llama Cabrera. Que pregunten en Sevilla por Cabrera y de qué forma manejó los intereses de Saviola y cómo negoció con la directiva sevillista y por qué no está ya allí. O que pregunten a quienes negociaron el fichaje por el Barça cómo subió las pretensiones en cuanto apareció en la prensa que estaba fichado, justo en el momento que se iba a firmar el contrato.

Yo no sé cómo Saviola puede tener a este representante. Los equipos deben huir de él despavoridos en cuanto se enteran de sus demandas económicas. Va a hundir su carrera, porque yo sospecho que una de las razones por las que Rijkaard no lo quiere en el vestuario es precisamente por su representante. Javier, que parece buen chaval, debería considerar esto. No puede dejar en manos de un tipo como éste sus intereses.