Dejando la pasión azulgrana a un lado, reconozco que la expulsión de Casas del Athletic fue un fallo grave del árbitro.

Probablemente fue decisivo para el partido, pero a mí me da que también es una buena excusa para los que perdieron, en unos momentos de crisis institucional y de mal juego.

El Athletic jugó muy bien ese cuarto de hora inicial y dejó desnudo a un Barça que no recuerda al equipo que enamoró y triunfó la temporada pasada. Espero que también sea pasajero.

Pero volviendo a la polémica jugada, creo que el Athletic, seguramente inferior a los azulgrana, se vino abajo anímicamente y no luchó, es un parecer subjetivo, lo suficiente para haberle plantado cara con diez jugadores, lo que tampoco es una barbaridad, como la experiencia de otras situaciones lo demuestra.

Un Barça más batible, aparentemente, que el de la temporada pasada, podía haber caído o empatado en San Mames si al Athletic le hubiera acompañado la suerte y, para mí, un poco de más garra.

Si ese gol en propia meta, que no de Puyol, no entra al filo del descanso y los jugadores bloquean a un equipo poco fresco, el Athletic podía haber sacado algún rendimiento.

Pero la jugada de Gudjonhsen es una buena excusa. Sé que esta opinión va contracorriente, pero también es una prevención ante la oleada semanal que se avecina sobre la ayuda arbitral recibida.

Sospecho que volverán los teóricos de la conspiración del villarato a salir en las tribunas para hablar de la ayuda arbitral, pero no deberían perder la memoria: hay dos penaltis a Eto’o recientes que desmienten esa tesis, como hay decisiones que han favorecido al Madrid en esta presente Liga.

Yendo al partido, el resultado y las fáciles jugadas del final, pueden esconder una sensación. El Barça juega muy, pero que muy lento. Al pie, apenas hay movimientos.

Edmílson, no sé si por la reciente lesión o por qué, no coge la forma. Él es un jugador con mucha pausa, pero se pone al día al final. En esta temporada aún no lo ha hecho.

Xavi, tras otra lesión y el Mundial, dio dos soberanos pases de gol, sí, pero tampoco conduce como lo hacía antes de la rotura de ligamentos.

Ronaldinho está dando en ocasiones imagen de jugador vulgar, cuando todos sabemos que no lo es. Porque si juegas andando, no te sale nada y, además no marcas al contrario –lo que está escrito en el guión- al pasar como un avión un rival a tu lado, te desnuda las vergüenzas.

Al final se entonó, cuando el partido era un recreo, pero antes se le echó mucho en falta. Tendremos paciencia con él, debemos tenerla por todo lo que ha dado.

Debú de Gudjonhsen de titular en Liga. Bien. Rápido, técnico, protege muy bien el balón y va a propiciar faltas para Ronaldinho a montones.

En cuanto coja automatismos con sus compañeros será muy importante. Saviola, bien, cumple como buen profesional y marcó su gol, cuando el partido era más fácil, pero lo marcó.

Deco, omnipresente, aunque fallón, pero está, siempre está, y el día que le salga marcará un golazo desde fuera del área, porque es el que más lo intenta.

Sin embargo, la impresión es de que juegan al tran tran y eso preocupa si esto sigue así, porque todo el tiempo no se puede jugar sin ritmo.

Vamos a ver si al cumplirse los 50 días esos que promete Capello, también el Barça retoma su aire.

(Las fotografías están extraídas de www.marca.com)