Ha debido de ser muy fuerte la noticia, que le ha llegado cuando estaba aterrizando en el aeropuerto de La Coruña, con el resto de compañeros. El padre de Carles Puyol ha muerto en un accidente laboral. Josep Puyol tenía 56 años y según las primeras informaciones falleció al caerle una retroexcavadora que conducía, dentro de los trabajos que se realizaban para el arreglo de un camino en Sarroca de Bellera (Lleida).

Perder a un padre es muy doloroso y menos de esta forma tan inesperada. Puyol es fuerte de ánimo, pero una noticia como esta deja fuera de juego al más preparado. Vaya desde aquí un pequeño apoyo del muchísimo que seguramente mostrará todo el barcelonismo.

Recientemente escuché una entrevista en la Ser que le hacía José Ramón de la Morena. Precisamente hablaba de sus padres y de lo orgulloso que se sentía de ellos, de cómo le habían inculcado la fuerza, la perserverancia, el tesón y el trabajo. Vaya desde aquí nuestra solidaridad con el capitán, que siempre merece que estemos pendiente de lo suyo y de lo que le afecta. El equipo debe hoy ganar en Coruña y ofrecerle el partido a su compañero, para que al menos desvíe su atención, aunque sea por poco tiempo, de su intenso dolor. Ánimo Puyi.