Os transcribo hoy el artículo de Johan Cruyff en La Vanguardia sobre el partido de mañana, aunque gran parte del mismo habla del deporte infantil y las medidas que hay que tomar para fomentarlo. De todas formas el gran Johan muestra su fe ciega en el equipo. Fomentemos el optimismo: Ahí va el artículo, que se titula 'Mejor que sólo valga la victoria':

"Las cosas claras. A medias no me gustan. Por eso encuentro perfecto que al Barça sólo le valga el triunfo ante el Werder Bremen. Y si es ante un equipo alemán, mejor que mejor, porque ante los alemanes, siempre, siempre, vas a tener problemas si sales con dudas o a medio gas por aquello de que puedes especular con el marcador ni que sea de forma inconsciente. Ni empate ni nada. Sólo te vale la victoria.

El grado de optimismo o preocupación en las horas previas al decisivo partido de mañana es muy, muy personal. Yo me apunto a la banda tranquila. Tranquila por la confianza que me merece, porque se la ha ganado, este equipo, o mejor dicho, esta plantilla, y los técnicos que la dirigen. Y encima tienes a tu favor tres factores. Campo, ambiente - o mejor dicho, ambientazo- y el no depender de terceros. O pasas o te eliminan. Perfecto. Precisamente esta posibilidad es lo que hace de este partido de Champions uno de esos encuentros importantes que de vez en cuando te ofrece el mundo del fútbol.

Ahora podríamos perdernos en análisis de cómo juegan unos y otros. Si influye o no el hecho de que unos lleguen habiendo empatado y los otros habiendo ganado en su último compromiso liguero. Por una vez, quiero desmarcarme de todo lo que envuelve a este gran partido para profundizar en una cosa que nada tiene ver con el Barça-Werder Bremen y el futuro barcelonista en la Champions. Primero, porque ni por quedar fuera en diciembre de esta competición voy a cambiar, por 90 minutos, mi forma de pensar sobre Frank Rijkaard y los suyos. Y segundo, porque hay un tema que me ha llamado mucho la atención en las últimas semanas: la nula importancia que se le ha dado al deporte en las últimas elecciones a la Generalitat de Catalunya.

Los Barça-Werder Bremen, el deporte de elite en definitiva, sólo es la parte más pequeña del deporte. Y, según como yo lo veo, el deporte es un aspecto fundamental de la sociedad. Y el trato que se le da por parte de los políticos no está en consonancia con la importancia que tiene en las personas. Practicar deporte no es algo que se haga porque tengas tiempo libre o nada mejor que hacer. Fomentar su práctica, por el beneficio que comporta el ejercicio físico, es fundamental, por ejemplo, para combatir un problema cada vez más presente en las sociedades con mayor bienestar: el sobrepeso de parte de la población, en aumento incluso en la franja infantil.

Hoy en día en casi todas las familias los padres trabajan. ¿Y qué hacen los niños?

Son minoría los que practican asiduamente deporte. La mayoría, mucha tele, mucha Play, mucho ordenador..., ¿cuándo se mueven? Los tiempos en que los niños salían a jugar a la calle con un balón horas y horas han pasado a la historia. Al menos en las sociedades más avanzadas. Si vives en la Diagonal de Barcelona, ¿adónde vas a ir a jugar si no es que tus padres se preocupan de llevarte a un centro deportivo? Ningún partido político ataca este problema usando el deporte como argumento destacado en sus programas electorales. Es más, sinceramente, desconozco el peso que tiene la secretaría general del Esport, en el caso del Gobierno catalán, y los medios con que cuenta. Me imagino que la partida económica que mueve debe de ser ridícula, pero más allá del dinero están las líneas maestras de actuación para utilizar el deporte en beneficio no sólo del individuo sino de la propia sociedad.

El deporte, además de salud, es integración. Los clubs deportivos están muy bien, faltaría más, pero el inmigrante que llega no va precisamente a los clubs. El deporte fomenta muchas cosas, desde normas individuales hasta respetar la disciplina de equipo. Por eso encuentro básico empezar por aumentar las horas de deporte en las escuelas. Hace veinte años la Play no existía y los juegos se hacían en la calle. Dudo que me equivoque si digo que aquí las horas de gimnasia en las escuelas deben ser similares a las de entonces. Adaptar los horarios escolares para fomentar el deporte es el primer paso. Por salud y por integración".