Máxima concentración, máxima motivación, o al revés. Resultado: el triunfo deseado. Ronaldinho decide con una falta con ejecución inesperada e inteligente y da el pase a Giuly que entrega el gol a Gudjohnsen.

Fútbol eléctrico bajo la necesidad y fútbol control con el premio en el zurrón. El Barça se dejó dominar en demasía poniendo en riesgo la salud del aficionado. “Ay que sufriremos”. Aunque 2-0, tuve que vivir el partido de pie. Los nervios, los malditos nervios…

En el ambiente mediático de Madrid olía a deseo a derrota culé. Sufren mucho la hegemonía azulgrana. Me da que hasta Rijkaard se ha dado cuenta. Porque no le gustaron las preguntas del periodista de Canal+ y salió a la carrera, que si el dominio del Werder, que si hubiera sido un fracaso de no pasar y que si ahora son favoritos para ganar la Champions. Se cansó y se fue.

Luque, el ex de Radio Salut, y Manu Sánchez tampoco lo pueden disimular. Hubieran deseado más suerte del Werder. La portada de Marca de ayer (Gane o pierda el Barça será una fiesta), el artículo de Relaño. .. Son muchas cosas. Asistimos a la impotencia del madridismo mediático.

Es igual. Lo importante está hecho. Ahora, el deseo es un rival asequible. Por qué no el Oporto, si es primero, ya que tenemos que jugar la vuelta fuera.

No quiero dejar fuera, no quiero dejar de comentar dos jugadas. La extraordinaria falta sacada con pillería y genio por parte de Ronaldinho. Eso es de gran futbolista y la magnífica jugada de Guddy regateándose a cuatro contrarios, que demuestra la calidad que tiene el islandés, injustamente criticado. !Parecía brasileño! Qué pena el fallo de Giuly.

(La fotografía está extraída de www.marca.es)