Muchos culés queríamos que tocara el Liverpool. Yo más que nada apuntándome al deseo que parecía general. Será el enfrentamiento entre los dos últimos campeones de Champions. Todo parece indicar que será difícil por mucho que pensáramos que es el rival más asequible. Ese pedazo de jugador, Gerrard, la bandera de los reds, es un motivo para tener mucho, mucho respeto.

Esa defensa numantina, el buen momento del holandés Kuijt y el hecho de que la vuelta se juegue en Liverpool son motivos para no relajarse nada. Habrá que obtener un magnífico resultado en el Camp Nou para compensar un Anfield Road que será un hervidero con su equipo. El Madrid también ha tenido suerte (el Bayern), pero quizá el destino no quiera que descanse antes de tiempo y de esta forma en la Liga no ande el Barça con el hándicap de los partidos europeos y los blancos no. El que lo ha tenido peor ha sido el Valencia: el Inter de Milan.

Por cierto, un lapsus imperdonable, que no sé si habla del subsconciente de Maldini. Cuando pronosticó, tras el sorteo, quienes iban a pasar dijo Liverpool en vez de Barça. Antes de la despedida tuvo que corregir el error. ¿Le traicionó su vena merengue?