Acaba la primera vuelta para todos menos para el Barça. Campeón de invierno igualado con Sevilla y Madrid, pero con la posiblidad el miércoles de quedarse como líder solitario.

Es como si empezara la Liga ahora, con perspectivas muy favorables. Un partido pendiente, un equipo más sólido que en las últimas jornadas, aunque lejos de su brillantez, pero con esperanzas fundadas de mejorar, fundadas en la vuelta de Eto’o y Messí.

Cambios ha habido importantes. La vuelta de Deco, falto todavía de ritmo, la colocación como laterales de Oleguer y Zambrotta. Muy bien el de Sabadell, incluso en lo que nunca destaca, en el despligue ofensivo. Muy bien Thuram, colosal. Hay que darle partidos al francés. Más incisivo Giuly, Saviola con su oportunismo y un Ronaldinho, más participativo, sobre todo, en la segunda parte.

Interesante el cambio táctico ordenado por Rijkaard de colocar al brasileño entre líneas y centrado, tirando incluso a la derecha porque eso permitió que sus tobillos dejaran de ser castigados y que encontrara más espacios. Habrá que ir pensando en ponerlo más veces en esa posición ante los marcajes exagerados.

Hubo más equilibrio y eso permitió que hubiera menos sustos, aunque faltó, sobre todo en la primera parte, más movilidad, más ritmo de balón. A Edmílson le cuesta mucho salir y jugar cuando es taponado. Y teniendo en cuenta que la salida del balón está complicada sin Märquez (ausencia obligada porque parece estar espeso en los últimos partidos) la fluidez del balón no era la necesaria.

Noté, eso sí, más presión arriba, mucha más que en los últimos partidos y que incluso Ronaldinho cuando estuvo centrado intentó robar balones a la defensa y el portero. Creo que hay mejoría, como ha apuntado el propio Rijkaard, pero sobre todo en la solidez defensiva. En el partido apenas se le dio oportunidades al Nastic, que, por cierto, se plantó muy bien y complicó mucho el encuentro. El partido me hace ser algo optimista respecto al bajón de juego.

(La fotografía es de www.marca.com)